December 15, 2017

En los inicios del tiempo, el todopoderoso dios Zeus creó a la humanidad a su imagen y semejanza. Estos seres eran vulnerables, ingenuos y bondadosos en esencia. Ante esto, entra en escena el dios de la guerra Ares como elemento de seducción y corrupción para insertar al mundo en una guerra sin fin. Zeus, benevolente y protector, crea a las beligerantes amazonas y se enfrenta al enloquecido dios en una última batalla, no sin antes dejar una poderosa arma en custodia de estas guerreras ante un inminente retorno de Ares.

Esta es la historia que la reina Hyppolita cuenta a su hija, la princesa Diana, y de la misión que pesa sobre ella y sus aguerridas hermanas: detener definitivamente a la deidad bélica y liberar al hombre de su influencia maligna. Pero, ¿está en la naturaleza humana su propia destrucción y son los relatos de Hyppolita una mera ilusión? Esto lo descubrirá Diana en el conflicto armado contextual –la Primera Guerra Mundial– en el cual se sospecha la presencia y resurgimiento del dios derrotado en el pasado mítico.

La heroína, que tuvo su primera aparición en el mundo de los cómics hace 75 años, fue concebida por el psicólogo William Moulton Marston como ícono del feminismo y de la liberación sexual, pensamiento radical y de avanzada para aquellos días. Posteriormente, sería uno de los símbolos de diversos sectores feministas, gozando de la popularidad televisiva gracias a la serie protagonizada por Lynda Carter en la década de los setenta.

La realizadora Patty Jenkins conoció al personaje precisamente por la serie de TV y, una vez que obtuvo reconocimiento por el galardonado filme independiente MONSTER (2003), mostró su interés a Warner en dirigir una película sobre la MUJER MARAVILLA. Este proyecto demoró más de 10 años en consolidarse debido a la escasa fe de los estudios frente a producciones con protagonistas femeninas, como lo fueron GATÚBELA (2004) y ELEKTRA (2005), ambas consideradas fracasos en taquilla.

La película de la amazona marca un distanciamiento respecto al tratamiento visual de las anteriores producciones de lo que se conoce como el Universo Extendido DC. Warner ha seguido el ejemplo de las franquicias heroicas de la rival Marvel/Disney y, en esta oportunidad, ha dejado de lado los personajes y ambientes lóbregos, así como los excesos del “realismo dramático”, apostando por un universo de luces y de humor. De fe y de emociones positivas.

Asimismo, los personajes resultan creíbles y sin disfuerzos de por medio, a pesar de los estereotipos y situaciones clichés en los que les toca interactuar, los que a su vez son inevitables en películas de este género. En ello, se nota la mano del productor Geoff Johns, editor en jefe de DC Comics que ha asumido la responsabilidad de supervisar las adaptaciones al cine de los personajes de esta casa editorial tras los resultados adversos de las superproducciones BATMAN V SUPERMAN (2016) y ESCUADRÓN SUICIDA (2016).

La crítica ha sido unánime al respecto: la presente es la mejor película de superhéroes de DC desde EL CABALLERO DE LA NOCHE (2008). Tomando en cuenta la calidad del catálogo de aquella casa editorial pues al halago hay que tocarlo con pinzas. La verdad de cuestión, la cinta tiene sus méritos: una buena historia, una destacada figura protagónica, momentos emocionantes y divertidos, épicas escenas de batalla. Todo esto es muy superior a cualquier filme promedio del género.

No es una maravilla. Pero se le acerca. Un montón.

Valoración: ★★★★