December 15, 2017

Tim Burton pasó de ser el director más interesante de los 90 al autor más irregular del nuevo siglo. Luego de películas tan anodinas como SOMBRAS TENEBROSAS o excesivamente digitales como ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS, es difícil sentir emoción ante el estreno de un nuevo proyecto suyo.

Con eso en cuenta, MISS PEREGRINE arranca con ventaja y sorprende. El mundo que presenta Burton es misterioso e interesante, lleno de individuos -haciéndole honor al nombre del filme– muy peculiares a su manera. No tarda mucho en plantear un diferente enfoque a cierta película que también tiene una escuela de jóvenes con poderes ya que aquí la cuestión no es salvar el mundo, es salvarse ellos mismos.

Es buena señal que Eva Green se vuelva actriz fetiche del director en reemplazo del muchas veces repetitivo Johnny Depp, ya que la francesa desborda la pantalla con su encanto, necesario para una protagonista tan carismática y quien le da el título a la película. El resto del elenco tiene rostros populares (el omnipresente Samuel L. Jackson) y nuevos (Asa Butterfield, a pesar de protagonizar potenciales blockbusters, no termina de despegar), y todos son relativamente competentes. Énfasis en Ella Purnell y Lauren McCrostie, cuyos personajes resultan sorpresivamente entrañables.

Burton explora líneas conocidas en su filmografía: parias buscando un lugar en el mundo, conflictos con las figuras paternas, tragedias familiares, escenarios oscuros. A eso suma una galería de villanos con una motivación interesante y que presentan escenas que resultan bastante raras, incluso para lo que nos tiene acostumbrados el director de BEETLEJUICE. Por ejemplo, y no es un spoiler, tenemos monstruos comiendo los ojos de niños en un banquete bizarro, en el sentido inglés de la palabra.

Hasta aquí podría decirse que estamos ante una película cumplidora y hasta correcta, pero el tercer acto es desastroso. Las explicaciones para diferentes problemas son entreveradas y ridículas, sobre todo en lo relacionado a los viajes en el tiempo y bucles temporales. Los personajes empiezan a recitar en voz alta, como narradores improvisados, lo que va sucediendo intentando explicar un tramo final bastante débil y confuso que parece cerrar el arco central de la cinta pero no el destino de varios miembros del elenco.

Lo que podría ser el vehículo perfecto para el lucimiento de Tim Burton se vuelve un espectáculo que pudo terminar mucho mejor y que ofrecía esperanza con un prometedor arranque. Y con todos sus problemas, es lo mejor que ha firmado el autor en los últimos años. Aunque eso no diga nada, realmente.

Valoración: ★★★

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz