September 23, 2017

Es curiosa la carrera de Kenneth Lonergan. Paso de ser “recordado” como uno de los guionistas de la peligrosamente mala LAS AVENTURAS DE ROCKY Y BULLWINKLE (2000) a ser el autor/director/guionista de una memorable oda a la soledad y la tristeza. Que no se diga que la vida no da segundas oportunidades.

MANCHESTER FRENTE AL MAR es, antes que una película, la recreación de un incómodo momento familiar. Las virtudes de esta propuesta residen en la fórmula perfecta de dramatismo y humor, balanceándose entre ambos para que las semejanzas con un día cotidiano del espectador sean válidas a pesar de tocar temas tan densos como la muerte de un familiar.

Es el fallecimiento de Joe Chandler (interpretado por Kyle Chandler) lo que obliga a su hermano Lee (Casey Affleck) a volver a Manchester, una ciudad portera en la que ha dejado varios demonios ocultos, donde siempre es juzgado con la mirada por los terceros.

La conexión con la audiencia es automática, para bien o para mal, gracias a un elenco impecable  encabezado por un Casey Affleck en su salsa, que llena de una emoción tácita sus arranques de tristeza y melancolía. Se mueve como un pez en el agua, usando un tonto juego de palabras que tiene mayor sentido luego de ver la pelicula en cuestión.

Otros actores llenarían la cámara de lágrimas y moco para hacer sentir la pena pero el menor de los Affleck se limita a las miradas correctas en los momentos claves. Mucho ayuda una competente banda sonora compuesta por Lesley Barber, envolvente y cautivante, agitándose entre emociones completamente opuestas.

Casey se apoya en dos secundarios de lujo que justifican completamente sus respectivas nominaciones al Oscar, sobre todo en un año en el que actores y actrices que lideran sus elencos vienen optando por premios de reparto (Viola Davis y Dev Patel, por ejemplo) en un intento de facilitar sus opciones por un galardón. No es algo nuevo.

Lucas Hedge, que fue en su momento un niño criado en la escuela cinematográfica de Wes Anderson, aquí retrata perfectamente la adolescencia. Arrogancia, dejadez y mala conducta que, contra todo pronostico, no llega a espantar a la audiencia. Lo de Michelle Williams simplemente es memorable siendo su aparición muy breve y concisa, dejando un frase para la posteridad que puede resumir perfectamente el espíritu del film: YOU CAN’T JUST DIE.

MANCHESTER FRENTE AL MAR decide esconder muchas cosas pero no con el fin de crear una falsa sensación de intriga. Lo hace para que cada uno decida como juzgará al personaje de Casey Affleck sin realmente conocerlo, al igual que los secundarios vecinos de Manchester que aparecen en la trama cada cierto tiempo y lo miran con odio, asco e incluso pena. ¿Por qué? Ellos no lo saben con certeza. ¿Nosotros deberíamos saberlo?

El film se ubica finalmente entre uno de los mejores ensayos sobre la tristeza cinematográfica que se haya hecho en estos años. Solemne pero sin ser pomposa, simple pero sin ser común. Un paseo frente al mar en un día asquerosamente nublado, haciendo una comparación lejana en estas fechas de verano.

 

Valoración: ★★★★★

 

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz