January 20, 2018

En el camino a la función de prensa, me entero que LOVING VINCENT estaba nominada como Mejor Película Animada en los Globos de Oro. Eso solamente agregaba un poco más de presión para una cinta que, para mí, arrancaba desde el primer minuto con demasiadas expectativas.

Más allá de la experiencia de los directores, que vienen de la realización de cortos , el gran atractivo es la colaboración entre 125 artistas en 7 años de trabajo para crear un óleo viviente que enfatiza el “arte” en la frase “séptimo arte”.

Entonces, no es una exageración decir que LOVING VINCENT es una experiencia que te deja con la boca abierta durante casi todo su metraje y se convierte en la cinta “más bonita del año” sin mucha discusión. Presumiendo de ese encanto que necesita verse en una pantalla grande.

Me sorprendió gratamente que los artistas no se limitaran al tributo más plano hacia la figura de Vincent Van Gogh, o sea, al copy paste con cero aporte o nulo cariño al material original. La personalidad del pintor holandés es notoria en cada plano pero los trazos y las formas están adaptadas al movimiento y sobre todo a los gestos de los actores que prestan sus voces.

Puede sonar a un comentario negativo pero el aspecto visual del filme siempre está por encima del guion y de la historia en general. No es que el relato se sienta largo o estirado pero sin duda hay una ligereza involuntaria en ciertos tramos y encuentros que no aportan nada en una gran escala.

Los personajes van y vienen, soltando datos importantes y dando media vuelta, en un ritmo que se siente poco inspirado pero que sirve para moldear la imagen de un Van Goh que solamente se siente presente a través de anécdotas.

Hay un personaje en particular, que aparece faltando media hora para el final aproximadamente, que además de ser demasiado “exposicional”  (algo en lo que pecan casi todas las figuras de la película) entra en un modo caricaturesco que contrasta con todo lo visto y a mi me sacó de la película. Pero es un detalle menor dentro de una experiencia reconfortante.

LOVING VINCENT  es un experimento poético y nostálgico. Duele de forma intima, como todo el arte bien planteado pero sobre todo deleita. Duele como la obra misma de Vincent, que estaba cargada de esa belleza que viene de lugares oscuros.

Valoración: ★★★

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz