December 17, 2017

¿Qué tan difícil es hacer el remake de un clásico indiscutible? Recientemente, una nueva versión de Ben Hur probó que una posibilidad es el desastre pero hay ejemplos anteriores que se remontan al PLANETA DE LOS SIMIOS de Tim Burton e incluso la adaptación americana de EL SECRETO DE SUS OJOS.

Antoine Fuqua lo intenta y lo logra con mediano éxito. Mediano porque es imposible evitar las comparaciones con el filme original de los 70 que ya era una interpretación hollywodense de una cinta superior.

El director de la notable DÍA DE ENTRENAMIENTO y la irregular El Justiciero pone sobre la mesa temas como el racismo al imponer un elenco multiétnico y la venganza al conectar la historia personal de varios personajes. Se agradece que no se limitara al simple copy paste y pusiera elementos nuevos en la mezcla, aunque ninguno sea profundizado al final. Por ejemplo, tener como protagonista a un vaquero afroamericano no es subrayado como un punto de interés en la película.

A pesar de ciertas novedades, la historia es básicamente la misma: un pueblo busca la protección de siete vaqueros ante la amenaza externa. Un concepto básico que se siente acelerado en la primera hora, teniendo en cuenta que varios de los Magníficos se unen sin motivaciones reales, solamente porque la trama lo demanda. El final se ve entorpecido por una idea mencionada anteriormente y que resulta un spoiler de alguna forma, al descubrir que hay una historia detrás que une a dos personajes importantes, un recurso forzado y ejecutado con cierta torpeza.

Si hay algo que hace brillar a esta película es el elenco. Un Denzel Washington que siempre es competente, un Chris Pratt que repite el papel de galán que lleva haciendo desde GUARDIANES DE LA GALAXIA (aunque nadie niega que lo hace a la perfección), Ethan Hawke otorgando calidad a un papel menor pero que requería peso actoral y Vincent D’onofrio como una caricatura con mayor dimensión interpretativa de lo esperado. El resto del cast es bastante cumplidor sin llegar a nada de otro mundo, salvo ciertos momentos de color que tiene Peter Sarsgaard como el villano de turno. Muchas capas de su actuación se perderán para el público que prefiera ver la película doblada.

El presupuesto de 90 millones se hace notar en una última media hora explosiva y sin pausas, que le debe más al blockbuster moderno que a la cinta original de 1960. Los puristas fanáticos del western la encontrarán como un insulto al género pero desde esta esquina aplaudimos su espectacularidad que rompe lo establecido en filmes situados en el Viejo Oeste.

A LOS 7 MAGNÍFICOS le queda grande el nombre, pero eso no la hace una mala película. Es, junto a STAR TREK: SIN LÍMITES, el blockbuster más estimulante de la temporada. Eso habla de lo pobre que ha sido el año cinematográfico pero también del esfuerzo de Fuqua en hacer un producto que funcione como instrumento artístico y éxito comercial.

Valoración: ★★★

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz