December 11, 2017

LA TEORÍA DEL TODO hace justicia a su título aunque no refiriéndose al campo de la física teórica en especial. Stephen Hawking se percata de la trascendencia de su existencia en la medida que comparte su vida con Jane Wilde, su primera esposa y actual amiga. Se trata, por tanto, de cómo ambos hacen frente a su relación de pareja, matizada por la enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que padece Hawking (ahora más conocida gracias a las redes sociales).

Si de hecho una relación de pareja estable es relativamente difícil de perpetuar, la película agrada en explorar las particularidades, decepciones y múltiples alegrías que devienen de la constitución de una familia propia y extendida. La vivencia de la enfermedad es lo que específicamente se sufre, pero que se narra aquí de una manera realística y muy viva. Los matices de dramatismo no se exageran, ni los de ternura o los de júbilo extremo. El filme parece un pequeño testimonio de cómo un par de personas tratan de hacer frente a lo que venga, tomando en cuenta el consejo de “vivir un día a la vez”.

Se considera altamente, como está mencionado en un diálogo del guión, que no se trata de una familia “normal”. Hawking y Wilde son doctores en sus campos, y resulta importante resaltar que sus logros no se minimizan dentro de la narrativa, tanto como no se deben minimizar en la vida real. Todo se ubica en un orden, en un contexto particular y en un desarrollo de los eventos que se ve venir, y que encanta en la extensión de las actuaciones de Redmayne y Jones. Resulta brillante el modo en que aplicaron su método actoral, haciéndonos vivir con ellos y con quienes están interpretando paso a paso. Por último, nos dejan un gran mensaje central: el tiempo lo vale “todo”, y el tiempo compartido, es un especial tesoro.

LA TEORÍA DEL TODO, estará en todos los cines desde esté jueves 26 de Febrero.

Pamela Páez