December 17, 2017

La mayoría de personas me decían “Ojalá que la nueva versión que LA BELLA Y LA BESTIA (2017) sea igual al clásico animado”, una profecía que se cumplió casi en su totalidad y que me deja intranquilo. Si quieres ver un copy paste sin corazón… ¿Por qué mejor no vuelves a ver la antigua?

No se confundan, me gustó mucho este tributo al film de Disney orquestado por Bill Condon pero no podía dejar de notar el exceso de reverencia y el poco interés en aportar algo nuevo a la fórmula. Algo que también le pasó a SUPERMAN RETURNS o más recientemente a la versión femenina de GHOSTBUSTERS.

Superando eso, es innegable que la puesta en escena es soberbia a niveles técnicos y de producción, destacando en los diseños de vestuario y los efectos especiales, que abundan a lo largo del metraje. La propuesta cojea en los musicales, no por el lado de las voces, sino en la escenificación poco original y no muy elaborada. LA LA LAND está muy reciente en la memoria.

Las actuaciones son un aspecto interesante. Luke Evans y Josh Gad se lucen como Gastón y LeFou, en un juego poco sutil sobre la tensión sexual de ambos personajes. El resto de actores luchan contra el CGI para hacer sentir su capacidad, como es el caso de la Bestia interpretada por Dan Stevens o el Lumiere creado por el gran Ewan McGregor.

Emma Watson merece un párrafo aparte. Su primer gran protagonico – luego de la saga Harry Potter – le queda grande y se le siente incómoda, hasta aburrida, por momentos.  No es grave, logra cargar con la pelicula hasta los momentos finales y funciona igual como el corazón del proyecto. Pero no es nada del otro mundo, lamentablemente.

Creo que lo más memorable de LA BELLA Y LA BESTIA, a largo plazo, es su esfuerzo en tocar temas complicados para las masas cucufatas, ganándose la censura en algunos cines del mundo. El manejo de un personaje gay con un rol secundario pero importante es bastante competente, sobretodo con el final que se le da en los últimos minutos del film. Sencillo, directo y sin gastar palabras en explicaciones.

En un segundo plano queda la atención al detalle y la fabulosidad que se crea en las escenas que involucran el mundo mágico del castillo de la Bestia. En tercer nivel, los personajes entrañables hechos por computadora que brillan gracias a voces como las de Ian McKellen y Stanley Tucci.

El éxito en taquilla de esta versión hace inevitable las secuelas y más películas de princesas Disney que cobrarán vida gracias a actrices de moda. Se puede trabajar un producto mejor, pensando en la voz del autor y no tanto en las tradiciones. Sí se puede, Disney.

Valoración: ★★★

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz