September 25, 2017

(Esta crítica está escrita basada en los primeros seis episodios de la serie)

Vayamos al grano:  IRON FIST no es la peor serie basada en cómics como muchos quieren vender. AGENTS OF SHIELD es mucho más simplona y barata a la vista, por dar un ejemplo dentro de las producciones de Marvel. Y yendo a la Distinguida Competencia, GOTHAM es un torpe circo de referencias escritas – aparentemente – por uno de esos adolescentes que creen que Batman es indestructible porque es Batman.

El problema con la nueva serie de Marvel/Netflix es que es irrelevante y tibia, totalmente olvidable. Una oda a la nada, una figura repetida y un molde narrativo que hemos visto hasta el hartazgo. Mientras JESSICA JONES usaba la fórmula heroica para explorar  la violencia sexual hacia la mujer y LUKE CAGE aprovecha la piel indestructible de su protagonista para abordar la violencia policial en Estados Unidos… IRON FIST es el regreso de un niño rico y nada más.

Cuando IRON FIST quiere ser una serie sobre artes marciales, las coreografías son torpes y hasta tontas (un hombre entrenado sufre para enfrentarse a un matón equis con cuchillo en el hospital, por ejemplo) aunque bien filmadas. Cuando quiere ser un drama legal o un ejercicio de suspenso, sufre porque los antagonistas son menos intimidantes que el villano Marvel promedio de película y las atmósferas no generan nada. Cuando quiere ser un ejercicio reflexivo o personal sobre la mitología oriental, tiene la profundidad de una imagen con frase motivadora compartida en Facebook.

Aquí hay varios factores a discutir, si se quiere entender el porque IRON FIST es un tropiezo artístico. Un factor importante es que Scott Buck, showrunner del programa, es una persona cuestionable al momento de hablar de televisión. Puede presumir que fue escritor de SIX FEET UNDER pero también debe cargar con la cruz de ser el hombre que enterró a DEXTER en la mediocridad.

¿Un mal director de orquesta puede crear buena música si tiene a grandes talentos a cargo? Sí… pero este no es el caso. Finn Jones cojea como artista marcial y cae completamente cuando le toca abrir la boca, soltando torpemente líneas como “¡¿ERES MUJER?!” y “¡YO NO LE TEMO A NADA!” al momento de enfrentar a la Lolita Goth (bautizada así por la amiga AKA TRISHH) del sexto episodio.

El resto del elenco es nulo salvo un par de casos. Jessica Henwick es mucho más competente como actriz y peleadora aunque no se escapa de cierta pretensión de los escritores. Rosario Dawson trabaja bien con lo poco que le toca aunque nos recuerda que, en una ciudad tan grande como Nueva York, ha tenido la suerte de conocer a los cuatro Defenders en el preciso momento en el que necesitan a una enfermera. Torpezas “necesarias” de estos universos compartidos.

Para muchos, IRON FIST pierde al ser comparada con las otras series de la unión Marvel/Netflix pero creo que eso no es necesariamente cierto. Si bien DAREDEVIL dejó la valla muy alta, incluso para su segunda temporada, otras series no han sido tan redondas. JESSICA JONES toca temas relevantes aunque con el relleno obligatorio de una serie que funcionaba mejor con menos de diez episodios, mientras que LUKE CAGE es una caricatura faltosa del blaxploitation luego del séptimo episodio.

IRON FIST es anodina porque se nota que no supieron que hacer y se limitaron a un “lo que salga”. En ese juego, ha quedado en medio de la crueldad que la declara como “podrida” y los seguidores que celebran todo lo que sea de Marvel para justificar su fanatismo. Tal vez mejore en su arco final pero en una época con tantas series de calidad para disfrutar, esperar que un show “mejore” luego de tantos episodios es una falta de respeto y un tiempo desperdiciado.

 

Valoración:

 

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz