September 24, 2017

Sentimientos encontrados. Esa es la forma más fácil de resumir las sensaciones en mi cabeza luego de ver la secuela de GUARDIANES DE LA GALAXIA, ese simpático blockbuster que sacudió las ideas sobre Marvel Studios hace un par de años. La segunda parte está lejos de ser un bodrio pero es muy distante de la magia que rodeaba a la primera entrega.

Mi principal problema con la cinta de James Gunn es que, a diferencia de la anterior oportunidad, aquí muchos de los personajes no crecen o simplemente están totalmente fuera de lo que conocemos sobre ellos. Rocket Raccon (Bradley Cooper) arranca en el primer arco ansioso por, literalmente, matar gente… luego de que lo vimos en el climax de la anterior mostrando su interés por la vida ajena, analizando lo que había debajo de su onda de chico malo. Drax (Dave Bautista) convertido en un douchbag y un torpe comic relief, torciendo la idea de su incapacidad de entender claves del lenguaje o desconectado de la gran motivación de matar a Thanos. Yondu (Michael Rooker) presentado – con emoción, sin duda – como una figura paterna pero que claramente es un plano del personaje que sacaron de la manga para esta ocasión y que hubiera sido palpable en varios momentos del anterior film.

Chris Pratt y Zoe Saldaña, como Star Lord y Gamora, están “bien”. Siendo el primero el que mayor evolución presenta al enfrentar sus dilemas familiares aunque no es un elemento relevante porque Pratt no es necesariamente virtuoso como actor y no le saca jugo a las posibilidades de su personaje. Las grandes incorporaciones son también extremos: Ego (Kurt Russell) es uno de los villanos más sólidos de un Marvel Studios que ha presumido mucha torpeza para crear antagonistas y Mantis (Pom Klementieff) encarna a una caricatura insoportable que parece una parodia al personaje promedio de Zooey Deschanel.

Otro punto clave que me saca de la película es la poca creatividad de Gunn y su equipo para crear los mundos espaciales y sus habitantes. Cuando te presentan a una raza extraterrestre que presume de su perfección genética, resulta que son humanos pintados de color dorado, poniendo en evidencia la incapacidad que hay en esta producción para crear razas alienígenas que vayan más allá del body painting. Ni siquiera la escena que involucra un “prostíbulo intergaláctico” se aprovecha para explotar  la riqueza audiovisual de trabajar con temas extraterrestres, algo que el hoy despreciado George Lucas supo hacer  con solvencia en los años setentas.

Sería fácil seguir profundizando en lo malo. Los intentos de humor AdamSandlercos (chistes de caca, penes y escrotos), la falta de sutileza (gente que hace un motín gritando “motín”)  o los sinsentidos generales del guión (un ser megapoderoso con el control total de un planeta usando…¿tentáculos de energía?) son notorias tonterías que son “tolerables” porque GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL. 2 tiene mucho corazón.

Para ser preciso, la película y específicamente sus 15 minutos finales están llenos de emoción gracias a que intenta tocar temas relevantes para la audiencia como la presión que hacen los padres sobre la vida de los hijos, la identificación de la figura paterna, lo imperfecta que es la familia moderna y la posibilidad de sobrellevar la decencia más allá de la muerte. Se agradece que el cine de este género intente narrar algo más entre los rayos láser y las naves.

La emotividad ya estaba presente en la primera entrega pero en el Volumen 2 es más redonda en impacto, más no en la relación cantidad y calidad. Eso sí, hay muchos intentos de tocar fibras sensibles que se pierden porque termina primando una incompetencia narrativa que sorprende dentro de un universo cinematográfico que ya lleva más de una docena de films. Todas las escenas de Drax – Mantis son un ejemplo perfecto de esta cojera.

Lo feeling del tramo final hace que las irregularidades de la cinta pasen desapercibidas por un momento pero asumir que estamos ante una gran pieza del cine de entretenimiento – lo que se está diciendo de esta película – es irresponsable y peligrosamente tonto. La  fanaticada dura de Marvel Studios se parece cada vez más al club de fans de Justin Bieber: haciendo berrinche ante las críticas, asumiendo que no hay error  posible en el producto y debatiendo con la gracia de un simio en épocas reproductivas.

GUARDIANES DE LA GALAXIA VOL 2 queda chica si se compara con la primera, en casi todos los aspectos relevantes. No es mala pero se acerca de forma peligrosa a esa frontera porque si bien esto no es el ESCUADRÓN SUICIDA o LA ERA DE ULTRÓN…  por ratos parecía que iba para allá. Y eso sí preocupa.

Valoración: ★★

 

 

 

 

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz