September 26, 2017

El estreno de una película animada desde Japón en cines comerciales es un hecho de que debe celebrarse. Más aún cuando resulta siendo una de las películas más interesantes del año, en una cartelera que necesita de aire fresco, entre tanto remake y secuela.

Mamoru Hosoda (conocido por estos lares por su trabajo en Digimon, por lo menos para el público menos empapado de la filmografía oriental) dirige y escribe esta historia sobre un niño huérfano que llega a un mundo dominado por bestias humanoides que compiten en batallas por honor y jerarquía.

El concepto, que opta por caminos extravagantes en su desarrollo, se establece gracias a personajes construidos con gracia, caricaturescos en un comienzo pero que se asientan al avanzar la trama. Varios de ellos, comienzan como alivios cómicos y terminan volviéndose columnas emocionales del filme.

El relato es bastante oscuro a pesar de las cuotas de humor que suelta en diferentes momentos para aligerar la carga. Sin dejar de ser, en teoría, una película infantil, aborda el abandono y la depresión de forma más onírica e interpretativa que INTENSA-MENTE, posiblemente el último gran análisis cinematográfico sobre esas problemáticas en un escenario lúdico.

EL NIÑO Y LA BESTIA está llena de fotogramas que fácilmente podrían usarse como pieza de arte en un museo o una galería. El nivel de detalle en los grandes paisajes o en las expresiones, para explicar extremos, es impecable. El dibujo y la animación están al nivel que siempre propone Hosoda, lo que equivale una valla bastante alta para el cine de este género.

Se puede decir que al comienzo, abusa de cursilería y falta de sutileza, pero en la suma total es un ejercicio emocional y cinematográfico bastante exitoso. Probablemente, una de las películas más recomendables del año y un fenómeno extraño en la cartelera local.

Valoración: ★★★★

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz