December 17, 2017

Más veloz que una bala, más poderoso que una locomotora. Su escudo no es un corazón, sino eso mismo: un escudo. Es Superman, el héroe por antonomasia, quien regresa al celuloide tras una serie de filmes opacos y, curiosamente, un puñado de exitosas producciones televisivas, animadas y live-action, que dieron con la credibilidad suficiente para que el personaje haga su reaparición cinematográfica y despegue de la mano del hábil artífice Zack Snyder y con el respaldo en la producción de Christopher Nolan, reconocido realizador que brindó nueva vida a Batman, el Caballero de la Noche. Así, EL HOMBRE DE ACERO emprende el vuelo, salva a Lois Lane y, de paso, al mundo de una catástrofe sin precedentes.

Snyder ha creado una carrera filmográfica en base a cuidadas y poderosas imágenes cinéticas, dilatadas escenas de acción y violentos acercamientos de cámara; peculiar estilo cuya deuda y referencias a la pirotécnica publicitaria y a la estética del cómic es más que evidente. Así lo observamos en su feroz ópera prima EL AMANECER DE LOS MUERTOS (2004), el impresionante tratamiento visual de 300 (2007), su interminable revisión de la novela gráfica WATCHMEN (2009) y, sobre todo, en la fallida experiencia surreal denominada SUCKER PUNCH (2011).

En esta ocasión, Snyder apela a eso que conoce tan bien: la (re)creación visual de espectaculares escenarios de batalla, los cuales deben ser los más destructivos y convincentes jamás realizados en filme de superhéroes alguno; la inclusión de ambientes alienígenas híbridos que hacen recordar a los imaginados por visionarios del mundo de la historieta como Alex Raymond; y la imaginativa irrupción extraterrestre en furtivos avistamientos efectuados con cámara en mano y “casual” desenfoque. ¿Querías ver a EL HOMBRE DE ACERO realizando las más diversas piruetas mientras salva al planeta de su destrucción? Entonces, ¡esta es la película que has estado esperando!

La historia pasa a segundo plano: la búsqueda de las raíces del héroe. Quién soy, de dónde vengo. Por qué estoy en este planeta. Divagaciones por el estilo que fueron tan bien abordadas en las primeras temporadas de la serie de televisión Smallville y que le dieron complejidad al personaje, vulnerabilidad al invencible. Humanidad, al fin y al cabo.

En este reboot cinematográfico, el joven Clark es víctima del bullying producido por sus compañeros por el mero hecho de ser diferente. Es un outsider, un (auto)marginado temeroso de su poder y de su enigmático origen. Nada más lejos que del ídolo de masas de las recordadas películas protagonizadas por Christopher Reeve. Superman, el extraño visitante de otro planeta, es parco, dubitativo y hasta su recordado disfraz seudo-circense ha devenido en lóbrego traje de apariencia militar.

Hay que tomar en consideración que Superman no es Batman y por ello se nota impostada su supuesta complejidad psicológica, el intento de darle un contexto más profundo y realista, su falta de humor. Así es el protector del american way of life en tiempos de crisis socio-económica y de decadencia moral: el héroe que encarna la esperanza, suelto en un mundo escéptico en el cual parece no existir espacio para justicieros pulcros, alteregos naifs o triángulos amorosos complicados. EL HOMBRE DE ACERO combate contra las fuerzas del General Zod, el villano del filme, produciendo finalmente una sensación de déjà vu entre los lectores de los cómics de la época de John Byrne, además de referencias a otras sagas de historietas, mientras Metrópolis y Smallville son destruidas, en medio de rayos láser, naves alienígenas y máquinas de la muerte, por el poderío sobrehumano de los kryptonianos invasores.

Superman, el último hijo de Krypton, regresó y sigue volando. Atrás quedaron los tiempos de la candidez y de los calzoncillos sobre el pantalón; de Supergirl y del super-beso; de los viajes en el tiempo y del guiño a la cámara. Adiós a la inocencia. Para los fanáticos a ultranza: el estreno de EL HOMBRE DE ACERO marca el advenimiento del universo cinemático de DC Comics, con el cual harán su aparición más personajes de esta casa editora para años venideros. ¡Bienvenidos los nuevos tiempos heroicos! Aunque sean de ficción.

Man of Steel

Jorge Mateo