December 11, 2017

Siendo una película tan esperada, quizás más que cualquier otra en el año, es natural que EL HOMBRE DE ACERO tenga tantos detractores como seguidores. Kal, hijo de la casa de El, se muestra aquí en su versión más humana, introspectiva, y probablemente más aburrida para algunos. Para muchos otros, sin embargo, este elemento es el que faltaba para dar realidad a una saga, toda una leyenda, que cumple ahora 75 años de edad. Christopher Nolan como productor tiene mucho que ver en esto; después de completar la trilogía de Batman que dirigió, las expectativas al respecto se han disparado y han encontrado un nicho que, sea como sea, demanda mucha atención.

La palabra Superman se utiliza una sola vez, al parecer para dar más énfasis a que el hijo de Krypton es también hijo de la Tierra. Se ve al adulto Clark Kent en vías de descubrir sus orígenes, completar su identidad; darse cuenta que es el símbolo de la fraternidad entre dos mundos distintos. Existe una gran responsabilidad subyacente allí, por lo que este film cae perfecto para honrar a la figura paterna como principal educador: el pilar de lo bueno o lo malo que podamos hacer. De hecho, todas las acciones del Hombre de Acero se relacionan con este gran constructo, la moral. Él le convierte en uno de los héroes más autoconscientes y conscientes de un otro. Incluso al enfrentarse al general Zod vemos la lucha interna que se gesta, con resultados inevitables.

Luisa Lane se revela tal como es, una mujer moderna, bien ubicada en cada una de las escenas. No pasa como cursi, toma la acción en sus manos, no obstante deja el toque femenino acentuado haciéndolo todo con tacones altos. Faora-Ul colabora con el desborde de testosterona que contiene la película, ya que los personajes masculinos están muy bien definidos como evolutivamente proveedores. Tanto en la granja provinciana de Kansas como en el avanzado mundo Krypton, se notan roles muy marcados en la familia y en la sociedad; algo a lo que Clark Kent debe rebelarse e innovar en su fundamento, como todos quisiéramos hacer en nuestros anhelos arquetípicos.

Lo heroico, más allá de salvar vidas y proteger el bienestar, existe entonces en la posibilidad de mostrar nuevos caminos. Seguir el libre albedrío, no continuar con un sistema opresor pero tampoco defender la anarquía, y mostrar nuevas formas de perpetuar la productividad y el bien común. El no quedarse en lo obvio, pues Kal-El mismo no es quien creemos: un ser humano más entre muchos de un pequeño pueblo. El público femenino estará encantado con la presentación del actor, y el masculino con la construcción de la identidad del superhombre. Se viene una saga que debemos seguir de cerca.

Valoración: 🙂 🙂 🙂 🙂 🙂