November 22, 2017

Ridley Scott, el visionario director que creó el universo de ALIEN en 1979, tuvo la necesidad de regresar a ese mundo y ampliar lo que conocíamos sobre los xenomorfos. Lo hizo con desacierto en la precuela camuflada llamada PROMETHEUS y hoy lo vuelve a intentar, ya sin tapujos, con ALIEN: COVENANT. El resultado es más exitoso en varios niveles pero no roza ni de cerca lo alcanzando en los mejores tiempos de la saga.

ALIEN: COVENANT es el primo grande, ruidoso y exagerado del film original. Un intento de Scott por apegarse a las reglas del blockbuster moderno y al mismo tiempo contar la historia de un futuro en el que todo se fue al diablo en la Tierra.

El problema es que esa necesidad de ser un espectáculo del siglo XXI se ve reflejada en una falta total de sutileza (la acción tiene reminiscencias MichaelBaylesca) y un uso desvergonzado de señales que buscan garantizar más entregas de Alien antes que cerrar la historia que está contando.

La suerte del director – que recientemente nos hizo volver a tener fe en él con MISIÓN RESCATE – reside en tener un gran elenco. Un conjunto enorme de actores que parecen no brillar pero sí disimulan algunas torpezas narrativas y de guion. Michael Fassbender, jugando más de un rol, en es el sostén de esta película que está llena de momentos extraños que son tolerables por el talento del actor alemán. Robots aprendiendo a tocar la flauta o contemplando la violencia sexual son una de las ideas de libreto que sobreviven gracias Fassbender.

A diferencia de las otras cintas de la saga, este ejercicio de cine palomitero termina poniendo el protagonismo en un hombre. Ojo, ALIEN: COVENANT intenta seguir la tradición impuesta por Segourney Weaver y regalarnos un personaje femenino fuerte pero  Katherine Waterston (STEVE JOBS, ANIMALES FANTÁSTICOS) no tiene una base sobre la que apoyar lo necesario para crear algo creíble y mucho menos algo memorable.

El resto del elenco cumple con morir con cierta dignidad y gracia, a diferencia de los extras que cumplían el mismo rol en KONG: LA ISLA CALAVERA, ya que al menos aquí se puede reconocer a la victima entre la sangre y las tomas cerradas. Scott hasta se da el gusto de llamar a actores como James Franco (un demente talentoso) para cameos.

Dos puntos altos a destacar: Los efectos especiales son imposibles de criticar, acercando a la figura del Alien a una movilidad imposible hace más de 20 años. Mientras que la elección de Let me down easy de Paolo Nutini para musicalizar el inicio del clímax es sorpresiva, extraña… pero cautivadora. Dos puntos que no son grandes cosas pero que en una película como esta se sienten como regalos de los dioses.

ALIEN: COVENANT es un intento innecesario por revitalizar una franquicia que termina siendo una experiencia de dos horas entretenida pero olvidable y preocupante, si se compara con los orígenes de la saga. Buena para justificar la compra de canchita en balde grande.

Valoración: ★★

 

Luis es periodista especializado en temas culturales, crítico de cine y conductor del Podcast Infinito.

Luis M. Santa Cruz